Es sábado

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1 de Julio

 

 

Un ferrocarril recorre un camino extraño. Es un paisaje oscuro y parece ser un siglo distinto al nuestro. Gonzalo sueña con esto. Nunca ha viajado en tren. El vagón en el cual viaja está vacío salvo una mujer mayor que él que lo acompaña. No la conoce, pero la siente amigable, no platican. A Gonzalo le entra un sentimiento de nostalgia terrible, que no se puede quitar con nada. Extraña a sus hermanos, a sus padres, a su escuela y a las chicas que le gustan, a su primer novia que en este sueño parece no tener nombre, sólo rostro en sus recuerdos. Un rostro por lo demás curioso, pues no tiene nariz ni boca, solo cejas y ojos; y un cabello muy lacio que los tapa. Gonzalo se da cuenta que el tren avanza sobre el vacío, entonces se asoma: la tierra ha sido dejada atrás. Puede ver fácilmente los volcanes, los desiertos, los mares lamiendo la arena en algún continente extraño. Casi no hay nubes, se comienza a ver el fondo negro del universo detrás de la esfera azul. El extraño vehículo que en un principio era una especie de tren ahora se ha convertido en un tubo de tecnología. La luna se acerca, el tubo empieza a recorrer sus terrenos. Hay ciudades futuristas y abismos por doquier. Gente pobre los espera en la estación final del viaje onírico. Termina el sueño.

 

 

La televisión  se quedó encendida, cartoon network sintonizado. Una caricatura del pato lucas se trasmite. Pero es moderna, tiene dibujos de tipo anime y de tipo americano, mezclados. Gonzalo se pregunta si es parte de su sueño pero rápidamente cae en cuenta de que ya se ha despertado. Tiene un sabor amarguísimo en la boca, baba escurrida. Piensa que está solo pero hoy sí que hay alguien en casa. Su madre. Le grita que baje a desayunar. Gonzalo pregunta por su padre. -“fue con tu hermano a Chapultepec”, contesta la mamá. A Gonzalo le hubiera gustado ir, disfruta de hacer ejercicio aunque lleve meses sin despertarse temprano para ir a correr. Su madre le pregunta si quiere salir a desayunar a un restaurante (es sábado) o si quiere que le prepare algo o si simplemente compran tacos para desayunar. Su madre lo quiere mucho. Gonzalo le dice que lo que le parezca más fácil o lo que ella tenga ganas, que él se adapta.

“¿Le contaré este sueño que tuve a mi madre o no?”, bueno, no importa. No lo entendería. Desayunan en silencio barbacoa. Su madre por fin le pregunta si ha visto escuelas o si piensa meterse a trabajar.

-Creo que me tomaré el año entero que me dio mi papá

-Pero debes de estar gastado hijo, ¿quieres que te adelante el dinero de tu cumpleaños?

-Bueno. Gracias mamá.

 

Con el dinero recibido, después de guardar un poco en su lata de su cajón de ropa, Gonzalo decidió ir al cine. No le molestaba ir solo. La chava veterinaria ya no le contestaba los mensajes así que simplemente dejó de buscarla. Fue a la cineteca. Había descubierto el mundo de las películas de autor en el último año de prepa, y se había hecho un poco asiduo a la cineteca, además de que era un lugar donde se sentía a gusto solo, al contrario de los centros comerciales.

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