Beatrice

    En las ruinas de la Luna desperté. No recuerdo dónde, ni cuándo me dormí.   Pero tengo todavía la visión de ti y de mí, caminando por aquella vereda. ¿Hace cuánto?, ¿mil?, ¿dos mil años?   Salgo de las ruinas, muertas, ausentes. Con ese color blanco que penetra hasta el más oscuro rincón de mi negro mundo.   Camino entre portales, viejos como cinco eras. Toco estas paredes, y me siento igual que en aquél lugar donde se fue.   Levanto la mirada, y ahí está. Ese globo azul. Luminoso, entrañable, lleno de vida y movimiento.   Aunque no pueda ver ningún ser, ni ninguna de sus manifestaciones, puedo ver sus océanos; sus glaciares, sus desiertos, sus tormentas, sus nubes…   Y me pregunto, ¿por qué ellos están del otro lado y yo aquí? ¿En qué punto se encontrará ella? Y soy consiente de los millones que me observan ahora.   Yo también los observo. Miro todo al mismo tiempo: cómo mueren, cómo nacen, cómo destruyen, cómo crean, cómo odian, cómo desean, cómo huyen, cómo aman, cómo me llaman. Pero no te veo… [...]

Anuncios

«El estudiante» Antón Chéjov

En principio, el tiempo era bueno y tranquilo. Los mirlos gorjeaban y de los pantanos vecinos llegaba el zumbido lastimoso de algo vivo, igual que si soplaran en una botella vacía. Una becada1 inició el vuelo, y un disparo retumbó en el aire primaveral con alegría y estrépito. Pero cuando oscureció en el bosque, empezó a [...]

Sólo sé que empezaba con i

https://www.youtube.com/watch?v=AJKecGLURxg&feature=share   En mi sueño viajábamos juntos, conocíamos lugares, conversábamos. Conocías a mis amigos, reías. Eras cariñosa, simpática y comprensiva. Me encantabas.   Me contabas tus problemas, caminábamos. Cuando nos besamos, fue tan real e intenso que puedo jurar que ese momento, ya forma parte de mis recuerdos, o será culminado algún día, años después, en otro país, o tal vez en otra era.   Fue tan real que me gustaría creer, que estoy soñando que escribo un poema de un sueño, y haber vivido aquello ayer, aunque no le hubiera tomado tanta importancia.   Hablabas como L, pero no eras L. Lucías como L, pero no eras L. Olías como L, pero no eras L. Te recuerdo como L, pero no eras L.   Ahora que todavía tengo reciente ese sueño, que ocurrió hace 5 minutos, y del que apenas puedo rescatar algunos detalles.   Recuerdo me decías tus problemas en el interior de una iglesia, me contabas tus sueños bailando en la plaza principal de algún lugar del mundo que estoy seguro que existe.   Me besabas con tal pasión en la última fila de asientos de un autobús verde, Como ningún beso que haya tenido en la realidad.   Me gustabas como L, pero no eras L. Te soñé como L, pero no eras L. Te besé como hubiera besado a L, aunque no eras L.   Sólo sé que traté de pronunciar tu nombre en mi sueño, y que no pude hacerlo. Sólo sé que reías por que estaba a punto de encontrarlo, sólo sé que desperté sin haberlo hecho,   cuando nos bajamos del camión, cuando nos tomamos de la mano, cuando vimos la montaña, cuando te perdí para siempre.   Sólo sé que tu nombre empezaba con i.